A 40 años de la obtención del Metropolitano 69, el punto más alto en la historia del club funebrero; coronó la hazaña con una notable goleada sobre River.
Por Martín Castilla
De la Redacción de LA NACION
Hace cuarenta años, la dictadura del general Juan Carlos Onganía gobernaba un país convulsionado por la muerte del gremialista Augusto Vandor y por el "Cordobazo". La Argentina, como el mundo entero, también se asombraba con lo que sucedía en la Luna. Los diarios y la televisión se ocupaban casi todo el tiempo del inminente ingreso de la nave espacial Apolo XI a la órbita lunar. Para Chacarita la mirada estaba puesta en otro momento histórico: el Metropolitano de 1969, la joya más grande que atesoran los hinchas tricolores.

Los almanaques de Chacarita están marcados con días inolvidables. Pero entre todas las fechas hay una grabada como ninguna: la del 6 de julio de 1969, cuando ganó el Metropolitano y obtuvo su único título en primera con un apabullante 4-1 sobre River, en la final en la cancha de Racing. Aquella tarde, unos 30.000 hinchas tricolores ingresaron en puntas de pie en las tribunas bajas del cilindro de Avellaneda. El público millonario, que acumulaba 12 años de espera, copó los sectores altos para alentar a Carballo, Guzmán, Daniel Onega y "Pinino" Mas, entre otros. Chacarita no tenía nada que perder y mucho para ofrecer: amor propio, carácter y la fantasía de esos "irreverentes del toque", tal como repetían las crónicas de esos días. Se dio un marco impresionante, con 64.441 entradas vendidas y una recaudación de 27.680.400 pesos de la época (el encuentro fue televisado en directo por Canal 7). Una marea de gente cruzó el puente Pueyrredón a pie y los que fueron en vehículo debieron estacionar cerca de la estación Constitución.
Con Enrique Nader como presidente del club, ese equipo fue moldeado por Argentino Geronazzo como DT, que se marchó antes del comienzo del campeonato. Interinamente, lo dirigió Juan Manuel Guerra, hasta que fue nombrado Francisco Pizarro, que por diferencias con algunos futbolistas renunció antes de las semifinales, y el plantel quedó en manos de Víctor Rodríguez. El campeón fue la mixtura de un arquero como Eliseo Petrocelli; dos centrales técnicamente óptimos como Abel Pérez y Angel Hugo Bargas, más Franco Frassoldati y Jorge Gómez; la entrega incansable de Raúl Poncio y Leonardo Recúpero en la mitad de la cancha; el "Manija" Juan Puntorero, siempre con la pelota bajo la suela; el juego cerebral de Angel Marcos; los goles del "Cuza" Rodolfo Orife y la potencia del "Tanque" Horacio Neumann. Y como alternativas de ataque, Carlos María García Cambón y Juan Gómez Voglino.
Este equipo, el más grande, lejos, de todos los planteles que alguna vez vistieron la camiseta tricolor, tuvo un camino al título contundente. Después de superar una zona de 11 equipos en la que estaban Boca, Independiente, San Lorenzo y Vélez, Chacarita entendió que estaba para cosas grandes. Hasta fue aplaudido en la Bombonera tras el golazo del 1-0 de Marcos, después de una triple pared con García Cambón. Se vio en las semifinales con Racing, el de Basile, Perfumo, Machado Da Silva y con Pizzuti como DT, al que le ganó a cinco minutos del final con una palomita de Recúpero.
Unas viejas latas de fílmico de lo que quedó del archivo del viejo Canal 7 se reprodujeron en diferentes formatos. Y, desde algunos años, ruedan por las casas de los hinchas, y también por YouTube, con los particulares relatos del recordado Horacio Aiello (el de la frase "A la izquierda de su pantalla, señora..."). Gracias a esas imágenes, los que no habían nacido pudieron aprender de memoria cada detalle de ese día perdurable. Como por ejemplo el caño de Marcos a Vieytes en el arranque. Después fue Neumann el que abrió el marcador. Trebucq marcó el empate, pero nuevamente el "Tanque" anotó con un zurdazo impresionante, entrando como una tromba en una jugada en la que casi se le va la pierna (quedó tendido en el piso por un planchazo). En el segundo tiempo, Marcos estampó el 3-1 con dos enganches y caño incluido a Miguel Angel López. Excepcional. A tal punto que, según cuentan los jugadores de ese plantel, Onganía les confesó cuando los recibió en la quinta de Olivos que propondría a la Secretaría de Turismo mostrarlo en el extranjero para que se entendiera cómo se jugaba al fútbol en nuestro país. Frassoldati selló el 4-1 de una actuación que se escuchó como un alarido entre los grandes.

Eran tiempos en que los equipos grandes lo eran sin discusión: tenían los mejores jugadores y se quedaban con los campeonatos. Algo había empezado a cambiar con los logros de Estudiantes en 1967 y con Vélez en 1968. Pero Chacarita campeón de 1969 impuso la circulación de pelota como concepto de juego e hizo del pase la principal arma de ataque. Porque ese Chacarita hizo del toque un punto estratégico y estético. Tanto es así que El Gráfico inmortalizó el logro del conjunto de San Martín con el título "Al fútbol se juega así".
En el recorrido de los 40 años posteriores hubo crisis y descensos; renovaciones y ascensos. Pero una gran historia que sigue vigente. La misma que obliga a no olvidar aquellos años en los que el trabajo diario, con mucha entrega y sacrificio, permitía alcanzar cosas importantes.
Los héroes, en San Martín
En las Lomas de Villa Diehl, hoy Villa Maipú, donde se asentó Chacarita en 1945, no existe el apuro. Nadie osa romper el ritmo de la mañana. Cualquiera que no recorra sus calles desde hace tiempo no se sentirá perdido en un lugar que es tricolor por adopción. Pero la rutina barrial se altera cuando los héroes de ayer van llegando de a uno al nuevo estadio, a medio construir.
Unos peinan canas y hablan de lo que será la vuelta a primera división como viejos entendidos. Franco Frassoldati y Alfredo Ortiz, los primeros en decir presente, se funden en un abrazo con Mario Rodríguez, otra de las figuras del club, aunque el destino lo haya obligado a vestir la camiseta tricolor unos años antes. "El título del 69 es lo más grande que nos pasó. Chaca es de primera y esperamos poder verlo en su lugar mucho tiempo", cuenta el Tano, lateral que jugaba casi como wing izquierdo.
Los niños, en las manos de sus padres, entienden muy poco de lo que está por pasar. De repente, otra gran emoción. La piel se eriza cuando cruzan la puerta Angel Marcos y Rodolfo Orife; el primero proveniente de Nantes, y el otro, de Sevilla, sus lugares en el mundo. Juan Carlos Puntorero se pone a llorar sin parar. Se suman Carlos García Cambón y Eliseo Petrocelli, arquero del campeón y actual coordinador del fútbol infantil. Hacía 38 años que no se veían. "Cómo no llorar -dice Petrocelli-."
Para los más jóvenes es la oportunidad para conocer a Marcos, al que nunca vieron jugar, pero por el traspaso generacional conocen en detalle cada una de las cualidades de uno de los futbolistas más idolatrados de la historia del club.
"Ese Chacarita salió campeón porque reunió una generación de jugadores increíbles. No salió campeón de casualidad, jugaba muy bien al fútbol. Nunca olvidaré los festejos de ese día. Tardamos seis horas y media en llegar desde la cancha de Racing a San Martín. Fuimos en caravana a paso de hombre", recuerda Marcos, inconsciente de una pronunciación que delata su permanencia en Francia desde 1971.
Ninguno se olvidó de Horacio Neumann (fallecido hace un año) y hubo un aplauso en su memoria. Siete integrantes del plantel de 1969 volvieron al estadio. Pudieron sentirlo, unos por todo aquello que habían vivido y otros por todo aquello que les habían contado, claro que nunca imaginaron que tanta emoción los inundaría por completo.